{"id":16230,"date":"2025-03-27T15:29:22","date_gmt":"2025-03-27T19:29:22","guid":{"rendered":"https:\/\/beta.aa-intergroup.org\/stories\/el-camino-de-vuelta-a-mi-mismo\/"},"modified":"2025-03-27T15:29:22","modified_gmt":"2025-03-27T19:29:22","slug":"el-camino-de-vuelta-a-mi-mismo","status":"publish","type":"story","link":"https:\/\/beta.aa-intergroup.org\/es\/historias\/el-camino-de-vuelta-a-mi-mismo\/","title":{"rendered":"El camino de vuelta a m\u00ed mismo"},"content":{"rendered":"<p>Era lo de siempre, o mejor dicho, era todo menos lo de siempre.<\/p>\n<p>Empezar\u00e9 en alg\u00fan punto intermedio de mi viaje, en el momento en que todo cambi\u00f3. Era s\u00e1bado, 19 de octubre. Para entonces, llevaba intoxicado tres o cuatro meses seguidos, bebiendo a diario sin descanso. Ya sabe c\u00f3mo se difumina el tiempo cuando uno entra y sale de la consciencia. Era una reca\u00edda, otra m\u00e1s en una larga lista de intentos fallidos de dejarlo. Lo hab\u00eda intentado todo, pero nada funcionaba. Esta vez, sin embargo, se sent\u00eda diferente. Hab\u00eda perdido todo por lo que val\u00eda la pena vivir. No hab\u00eda voluntad, ni chispa en m\u00ed. Sinceramente, no me importaba nada: ni la vida, ni la muerte. De hecho, la muerte me parec\u00eda una misericordia. Cre\u00eda que esa era la raz\u00f3n por la que Dios me manten\u00eda vivo, como una especie de cruel broma. Mi relaci\u00f3n con \u00c9l era extra\u00f1a: me sent\u00eda abandonado, traicionado. Ahora no lo veo as\u00ed, pero en aquel momento me ahogaba en el resentimiento.            <\/p>\n<p>Me despert\u00e9 aquel s\u00e1bado como un reloj: demasiado borracho para funcionar, pero no lo suficientemente sobrio para dejar de beber. No recuerdo en qu\u00e9 habitaci\u00f3n estaba ni c\u00f3mo llegu\u00e9 all\u00ed. Lo \u00fanico que sab\u00eda era que necesitaba m\u00e1s alcohol. Me levant\u00e9, compr\u00e9 una bebida y volv\u00ed a la cama. Llevaba cuatro d\u00edas sin comer. Las n\u00e1useas no me lo permit\u00edan. Estoy seguro de que ten\u00eda m\u00e1s alcohol que sangre en las venas.      <\/p>\n<p>Aquella ma\u00f1ana, mi padre, destrozado, agotado, se plant\u00f3 delante de m\u00ed y me dijo: \u201cTe vamos a llevar a rehabilitaci\u00f3n\u201d. No me resist\u00ed. No me importaba. Sab\u00eda que necesitaba ayuda, pero no ten\u00eda ni idea de qu\u00e9 hacer. No era de los que se resisten a la gente que intenta salvarme, pero mi problema era diferente. Pero, \u00bfcu\u00e1l es el \u201ccaso habitual\u201d cuando se trata de adicci\u00f3n? Esta enfermedad es demasiado astuta para ser definida.      <\/p>\n<p>Yo no era un bebedor social. No iba a bares ni a discotecas. Pensaba que eso era bueno, hasta que se convirti\u00f3 en mi mayor perdici\u00f3n. No hab\u00eda nadie cerca para advertirme, para intervenir. Beb\u00eda por dos razones: para sentir algo o para no sentir nada. Durante mucho tiempo, no sent\u00ed nada. Estaba insensible a todo.      <\/p>\n<p>Un mes antes de ese d\u00eda, mi padre perdi\u00f3 a su hermano m\u00e1s querido, una t\u00eda a la que yo quer\u00eda mucho. Yo estaba all\u00ed cuando ella muri\u00f3. Est\u00e1bamos en el pueblo, adonde mi padre me hab\u00eda llevado para ver a un pastor que rezara por m\u00ed. Cuando volvimos, ella se hab\u00eda ido. Si \u00e9l no me hubiera llevado, habr\u00eda estado con ella en sus \u00faltimos momentos. Por eso digo que mi relaci\u00f3n con Dios es curiosa: los acontecimientos tr\u00e1gicos de mi vida siempre parec\u00edan desarrollarse as\u00ed. En su funeral, todo el mundo llor\u00f3. Era muy querida. Y yo, como de costumbre, no sent\u00ed nada. Sab\u00eda que se supon\u00eda que deb\u00eda estar de luto, pero estaba mental, emocional y espiritualmente en bancarrota.         <\/p>\n<p>Las cosas hab\u00edan sido as\u00ed durante quince meses. Pero mi problema no empez\u00f3 hace quince meses, sino hace quince a\u00f1os, despu\u00e9s de mi primera depresi\u00f3n en la adolescencia. No culpo a mi infancia, pero s\u00ed s\u00e9 que la vida me lanz\u00f3 muchas cosas y llegu\u00e9 pronto a la conclusi\u00f3n de que la existencia era simplemente navegar a trav\u00e9s del caos, un constante choque de trenes con breves paradas de felicidad. Hice lo que me dijeron: saqu\u00e9 buenas notas, interpret\u00e9 el papel que se esperaba de m\u00ed, pero met\u00ed mis problemas en los rincones m\u00e1s oscuros de mi mente, los encerr\u00e9 en una caja fuerte y los hund\u00ed en un oc\u00e9ano de emociones sin explotar. Jur\u00e9 no volver a abrir esa caja. Beber se asegur\u00f3 de que nunca lo hiciera. Ni siquiera era mi mayor vicio, el tabaco lo era, pero el alcohol era la llave que manten\u00eda mis emociones enterradas. Incluso ahora, no lo he superado del todo. Sigo desenterrando recuerdos que hab\u00eda olvidado, y cada vez me sorprende darme cuenta de que realmente ocurrieron.        <\/p>\n<p>Volvamos al 19 de octubre. Empaqu\u00e9 mis cosas y camin\u00e9 hacia el coche. Al subir, o\u00ed un sonido que nunca hab\u00eda o\u00eddo antes, como el de un animal al que est\u00e1n matando. Algo hab\u00eda muerto. Y era cierto: mi padre estaba llorando como un ni\u00f1o. Hab\u00eda destrozado a un hombre de setenta a\u00f1os. Hab\u00eda sido tan ego\u00edsta en mi destrucci\u00f3n que no me hab\u00eda dado cuenta de que tambi\u00e9n lo estaba matando a \u00e9l. En ese momento, por primera vez en meses, tuve un pensamiento claro: este hombre realmente me quiere.      <\/p>\n<p>Llor\u00e9 un poco al subir al coche. Pero no quer\u00eda existir. Me propuse no hacerlo, al menos antes de llegar a rehabilitaci\u00f3n. Encontr\u00e9 la manera de beber hasta provocarme un apag\u00f3n severo, algo que hab\u00eda perfeccionado. En esos \u00faltimos d\u00edas, ni siquiera beb\u00eda mucho; simplemente me desmayaba. Mi objetivo no era estar vivo, pero tampoco era morir. Mirando hacia atr\u00e1s, me doy cuenta de que no era mi cuerpo el que rechazaba el alcohol, sino mi esp\u00edritu. Era como si Dios mismo me estuviera llamando a parar, a no hacerme m\u00e1s da\u00f1o. (A d\u00eda de hoy, me asombra que todos mis \u00f3rganos sigan funcionando).        <\/p>\n<p>Llegu\u00e9 a rehabilitaci\u00f3n, me desmay\u00e9 y me llevaron directamente a desintoxicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y ese fue el principio de algo nuevo.<\/p>\n<p>Para ser sincero, la adicci\u00f3n no se trata solo de tristeza, sufrimiento e ira. En realidad, se trata de todo lo contrario. Para cualquiera que est\u00e9 confundido sobre por qu\u00e9 se produce la adicci\u00f3n, ya sea en un familiar, un amigo o un ser querido, se trata m\u00e1s de una soluci\u00f3n a un problema que del problema en s\u00ed. De hecho, el que no tiene el problema es a menudo el que est\u00e1 confundido, pregunt\u00e1ndose: \u201c\u00bfC\u00f3mo est\u00e1s siempre bien con todos estos problemas en la vida?\u201d.   <\/p>\n<p>Es como tener una camisa sucia, pero en lugar de lavarla, te pones una limpia encima. Cada d\u00eda, a\u00f1ades otra camisa limpia, cubriendo el desastre que hay debajo. Al principio, funciona. Pero, con el tiempo, las capas se vuelven demasiado pesadas para llevarlas. Ese es el ciclo. Quitarse las camisas parece demasiado trabajo, as\u00ed que sigues amonton\u00e1ndolas, siempre y cuando puedas seguir funcionando.     <\/p>\n<p>Para m\u00ed, beber consist\u00eda en equilibrar todo: felicidad, tristeza, alegr\u00eda, vac\u00edo. Era como una cura para todas las enfermedades, un amigo \u00edntimo que siempre estaba ah\u00ed cuando nadie m\u00e1s lo estaba. Me encantaba beber solo. Estaba solo, pero nunca me sent\u00eda solo; eso es algo que Dios est\u00e1 arreglando en m\u00ed ahora. Mis mayores desencadenantes eran la soledad, la tristeza y el aburrimiento. El estr\u00e9s ni siquiera era el problema, me encantaba trabajar. \u00bfPero dejarlo? Dejarlo se sent\u00eda como celebrar un funeral para tu amigo m\u00e1s \u00edntimo, el que siempre hab\u00eda aparecido cuando lo necesitabas.       <\/p>\n<p>Y entonces, un d\u00eda, la gente entra en tu vida y te dice que este amigo es malo para ti, como si alguna vez hubieran estado ah\u00ed cuando los necesitabas. Por eso dejarlo es tan dif\u00edcil. La adicci\u00f3n es la relaci\u00f3n m\u00e1s hermosa y t\u00f3xica: el hecho es que solo termina en la c\u00e1rcel, en un centro de salud mental o en la muerte, pero, de alguna manera, seguimos adelante como si esas fueran opciones aceptables.  <\/p>\n<p>Alguien podr\u00eda leer esto y pensar: \u201cVaya, esto es una locura\u201d. Y yo dir\u00eda: \u201cS\u00ed, lo es\u201d. Porque, en aquel momento, todo parec\u00eda justificado. Es una encrucijada en la que tu amigo m\u00e1s \u00edntimo se convierte en tu peor enemigo y, sin embargo, sigues perdon\u00e1ndolo cada vez. Si crees que un adicto bebe o consume para hacerte da\u00f1o, te equivocas. Todo es negaci\u00f3n y justificaci\u00f3n.     <\/p>\n<p>A los que a\u00fan sufren, entiendo parcialmente por lo que est\u00e1n pasando. Pero esta es la conclusi\u00f3n: por mucho que lo justifiques, la adicci\u00f3n es lo m\u00e1s ego\u00edsta que puedes hacer a la gente que te quiere. Demuestra que, en esos momentos, nunca te import\u00f3 realmente nadie m\u00e1s que t\u00fa mismo.  <\/p>\n<p>Para m\u00ed, este viaje no se trataba solo de mantenerme sobrio. La sobriedad es solo otra camisa limpia. Mi viaje se convirti\u00f3 en quitarme cada capa, lavarlas y, finalmente, llegar a mi n\u00facleo, con Dios como mi detergente. Si no hago esto, nunca me librar\u00e9 de m\u00ed mismo. Fui ego\u00edsta. Tengo que aceptar mis defectos y grietas y admitir que no puedo arreglarlos yo solo. Eso es todo lo que he hecho siempre, \u00bfy alguna vez ha funcionado? No. Tengo que confiar en alguien mucho m\u00e1s fuerte que yo.        <\/p>\n<p>Algunos podr\u00edan llamar a esto religi\u00f3n, pero es algo mucho m\u00e1s grande. Solo puede ser entendido por el individuo que lo est\u00e1 pasando. Es un coraz\u00f3n roto, un esp\u00edritu destrozado, un alma que clama por ayuda, pero demasiado llena de s\u00ed misma para admitir que ha fracasado.  <\/p>\n<p>A pesar de todo, no odio a los drogadictos. \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda hacerlo? Me veo a m\u00ed mismo en ellos. Algunas personas pueden ser capaces de manejarlo, pero yo tuve que desconectar porque no solo estaba consumiendo, sino que estaba abusando. Por el camino, me preguntaba constantemente: \u201c\u00bfConozco a alguien mayor de 50 a\u00f1os que consuma en exceso y tenga su vida en orden?\u201d. La respuesta siempre era no. Ya fuera su salud, sus finanzas o sus relaciones, todo se estaba desmoronando.      <\/p>\n<p>Todo lleva al infierno. Por eso no me sorprendi\u00f3 cuando acab\u00e9 en un centro de salud mental. <\/p>\n<p>Los primeros meses de recuperaci\u00f3n fueron un ciclo de negaci\u00f3n, justificaci\u00f3n y racionalizaci\u00f3n. Pero lo bueno de todo esto era que, por primera vez, ten\u00eda que afrontar la situaci\u00f3n, sobrio. Todav\u00eda me sorprende lo mucho que tard\u00f3 mi mente en aclararse, en volver a pensar con claridad. Tard\u00e9 casi un mes entero. Cada ma\u00f1ana, me despertaba y me sent\u00eda un poco m\u00e1s normal que el d\u00eda anterior. Sin embargo, la tristeza, la ansiedad y el dolor eran abrumadores, tan intensos que a menudo me preguntaba por qu\u00e9 hab\u00eda accedido siquiera a venir.     <\/p>\n<p>Pero en medio del dolor, hubo una peque\u00f1a victoria: hab\u00eda detenido la hemorragia. Pod\u00eda despertarme sin nada que me pesara en la mente, y si algo se me cruzaba, me sent\u00eda impotente ante ello, por mucho que pensara o me preocupara. Hay un dicho: \u201cCuando el cuerpo est\u00e1 atrapado, la mente es libre\u201d. En ese sentido, yo era m\u00e1s libre de lo que nunca hab\u00eda sido en mi vida adulta. Estaba tan indefenso que la preocupaci\u00f3n perdi\u00f3 su significado: simplemente acept\u00e9 todo con calma. Yo llamo a estos los d\u00edas del \u201cno me importa\u201d, pero no de una manera imprudente o desesperada. Era m\u00e1s bien una entrega, una aceptaci\u00f3n de mi realidad.      <\/p>\n<p>Entonces, aproximadamente una semana despu\u00e9s, mi mente se aclar\u00f3 lo suficiente como para empezar a quitarme las capas de m\u00ed mismo, a quitarme las camisas sucias. Y ah\u00ed es cuando empez\u00f3 el verdadero dolor. Las vacaciones hab\u00edan terminado y el trabajo duro ten\u00eda que empezar. No sab\u00eda por d\u00f3nde empezar porque la culpa era asfixiante, pero no hab\u00eda nadie a quien pedir perd\u00f3n. La \u00fanica persona a la que pod\u00eda perdonar era a m\u00ed mismo, pero tambi\u00e9n era la persona a la que m\u00e1s odiaba.    <\/p>\n<p>Por fuera, parec\u00eda normal a cualquiera que me viera. Pero por dentro, estaba destrozado. Mi mente corr\u00eda constantemente, pero perd\u00ed todo sentido del tiempo, enterrado bajo el peso de todo lo que hab\u00eda dejado sin resolver. La adicci\u00f3n es tan astuta, tan enga\u00f1osa, que te convence de que sacrifiques todo, tu trabajo, tu familia, tus finanzas, solo para que puedas seguir consumiendo. \u00bfY lo peor? Crees que esos sacrificios est\u00e1n justificados. Despu\u00e9s de que terminara la fase de negaci\u00f3n, no tuve m\u00e1s remedio que enfrentarme a la realidad. Ah\u00ed es cuando la culpa se apoder\u00f3 de m\u00ed. Cada una de las personas a las que hab\u00eda hecho da\u00f1o apareci\u00f3 en mi mente, atorment\u00e1ndome d\u00eda y noche. Estaba sufriendo por m\u00ed mismo.         <\/p>\n<p>Y entonces me di cuenta: cada vez que hab\u00eda intentado \u201carreglarme\u201d, solo hab\u00eda estado arreglando todo lo que me rodeaba, nunca a m\u00ed mismo. Yo era el com\u00fan denominador en todos mis problemas. Nada iba a cambiar nunca a menos que cambiara yo. Los 12 pasos se convirtieron en mi gu\u00eda, mi hoja de ruta hacia algo m\u00e1s grande. Sinceramente, no creo que hubiera vuelto a abrir otro libro espiritual si no fuera por este problema. El programa se convirti\u00f3 en mi puerta de entrada a Dios.     <\/p>\n<p>No s\u00e9 los dem\u00e1s, pero para m\u00ed, este viaje no funciona sin Dios, en ning\u00fan nivel. Ning\u00fan poder terrenal puede arreglar esto; de lo contrario, la adicci\u00f3n no destruir\u00eda a los ricos, a los privilegiados y a los exitosos con la misma facilidad que a los pobres. La adicci\u00f3n no discrimina: independientemente del sexo, la situaci\u00f3n econ\u00f3mica, el pa\u00eds, la religi\u00f3n o la etnia, nadie es inmune. As\u00ed que tuve que aceptar que no era mejor que nadie, ni siquiera que el adicto m\u00e1s despreciado que pudiera imaginar.   <\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo glorificamos los concursos de bebida y llamamos a eso normal? \u00bfC\u00f3mo entramos en una tienda todos los d\u00edas y pedimos un ataque al coraz\u00f3n? La cantidad de veces que casi muero y aun as\u00ed me levant\u00e9 para beber de nuevo, me asombra. Incluso escrib\u00ed una nota de suicidio una vez, convencido de que no me despertar\u00eda.  <\/p>\n<p>Hab\u00eda perdido mi prop\u00f3sito y mi voluntad de vivir. Ten\u00eda un agujero en el pecho y nunca me di cuenta de que era suicida hasta que me pregunt\u00e9: \u00bfPor qu\u00e9 beb\u00eda para morir? Beb\u00eda para no sentir nada, para existir en un vac\u00edo. Era como estar al borde de un precipicio, a punto de caer, pero cada vez que llegaba a ese borde, solo necesitaba m\u00e1s licor para dar el salto. Y en el fondo, creo que sab\u00eda que un d\u00eda, finalmente conseguir\u00eda lo que estaba persiguiendo.    <\/p>\n<p>Hab\u00eda obtenido una puntuaci\u00f3n alta en casi todos los defectos mentales, lo que no me sorprendi\u00f3. Pero al menos, por primera vez, ten\u00eda un punto de partida. <\/p>\n<p>Muchos llaman a las adicciones una enfermedad terminal, como el c\u00e1ncer, o la definen como un descenso a la locura. Ambas cosas son ciertas. Pero en esencia, mi adicci\u00f3n se reduc\u00eda a una cosa: ten\u00eda una opci\u00f3n y segu\u00eda eligiendo mal. Durante mucho tiempo, lo justifiqu\u00e9. Busqu\u00e9 razones, culp\u00e9 a las circunstancias y me convenc\u00ed de que no era mi culpa. Pero si sigo echando mi pasado a otra cosa, entonces me niego a asumirlo. Y si no puedo afrontar mis errores, \u00bfc\u00f3mo puedo enmendarlos?      <\/p>\n<p>La honestidad se convirti\u00f3 en mi br\u00fajula. Me hice una promesa: si no pod\u00eda hablar de algo abiertamente, entonces segu\u00eda siendo un problema. Esta sencilla regla me ha ayudado a superar muchas cosas. Lo bueno de la recuperaci\u00f3n es que cada viaje es diferente. \u00bfQui\u00e9n soy yo para juzgar c\u00f3mo encuentra su camino otra persona cuando ni siquiera pude elegir el camino correcto para m\u00ed mismo?    <\/p>\n<p>Si hay algo que he aprendido, es esto: nunca subestimes el valor del compa\u00f1erismo. Alguien me dijo una vez: \u201cComo beb\u00edamos en compa\u00f1\u00eda, tenemos que curarnos en compa\u00f1\u00eda\u201d. Eso se me qued\u00f3 grabado. Cuando llegu\u00e9 a la recuperaci\u00f3n, ver a personas que hab\u00edan construido vidas m\u00e1s all\u00e1 de la adicci\u00f3n me dio esperanza. Verlos avanzar, tropezar, levantarse y volver a intentarlo me hizo sentir normal en un lugar anormal. Algunos me inspiraron, otros me desanimaron, pero todos ellos reflejaban partes de m\u00ed mismo. Lo bueno, lo malo, lo roto.      <\/p>\n<p>Tal vez tuve suerte de encontrar a la gente que encontr\u00e9, a los que me empujaron hacia adelante, a los que me lo hicieron m\u00e1s f\u00e1cil. Pero al final, la elecci\u00f3n segu\u00eda siendo m\u00eda. Pod\u00eda salir de la recuperaci\u00f3n sin cambios, o pod\u00eda abrazar la experiencia y aprender de ella. Lo trat\u00e9 como la escuela: el conocimiento no me har\u00e1 da\u00f1o. Dicen que si te quedas fuera de una iglesia el tiempo suficiente, oir\u00e1s un serm\u00f3n. Ese fue mi enfoque. No buscaba el cambio, buscaba una lente diferente.      <\/p>\n<p>Una de las partes m\u00e1s dif\u00edciles de la sobriedad no fue la abstinencia, la culpa o incluso el miedo, sino tratar de vivir una vida normal. Tuve que volver a aprender a disfrutar de las cosas que hab\u00eda descuidado durante a\u00f1os: leer libros, jugar al f\u00fatbol, ver la televisi\u00f3n, escuchar m\u00fasica. La \u00faltima vez que me puse sobrio, cort\u00e9 todas estas cosas, pensando que eran desencadenantes. Pero me equivoqu\u00e9. El desencadenante no era externo, yo era la bomba en s\u00ed misma. Y apagar todo solo manten\u00eda la bomba en marcha.     <\/p>\n<p>La adicci\u00f3n es un trabajo a tiempo completo. Consume cada parte de ti: tu tiempo, tu energ\u00eda, tus pensamientos. La sobriedad, por otro lado, deja un agujero gigante. Y en el universo, la energ\u00eda no muere, solo cambia de forma. Tuve que redirigir la m\u00eda. Empec\u00e9 a ver los paralelismos entre la adicci\u00f3n y la fe. El bar es la iglesia. La camarader\u00eda, los rituales, la lealtad, todo reflejaba la religi\u00f3n. Si hab\u00eda estado dispuesto a beber a diario, \u00bfpor qu\u00e9 no rezar a diario? Ah\u00ed es cuando entend\u00ed mi adicci\u00f3n como idolatr\u00eda. No era solo un h\u00e1bito, era devoci\u00f3n a algo que me estaba destruyendo.          <\/p>\n<p>Estas realizaciones no llegaron de la noche a la ma\u00f1ana. Fueron un proceso y son profundamente personales. Lo que me funcion\u00f3 a m\u00ed puede no funcionar a otra persona. La recuperaci\u00f3n no es un viaje \u00fanico, tienes que encontrar lo que te hable.   <\/p>\n<p>Por el camino, frases sencillas empezaron a tener sentido para m\u00ed: Poco a poco. Un d\u00eda a la vez. En todos nuestros asuntos. Contacto consciente con Dios. Entregar nuestra voluntad a un poder superior a nosotros mismos. Ya no eran solo palabras, eran herramientas de supervivencia.     <\/p>\n<p>La entrega fue mi mayor obst\u00e1culo. Se sent\u00eda como si alguien me estuviera diciendo: \u201cCierra los ojos, date la vuelta y conf\u00eda en que despu\u00e9s de cinco minutos, todo estar\u00e1 bien\u201d. Juego de ni\u00f1os, \u00bfverdad? Pero int\u00e9ntalo. Al principio es aterrador. Y no siempre tiene sentido. Pero si rezas por ello, si te sientas con ello, empieza a tenerlo.      <\/p>\n<p>Antes cre\u00eda que todo era solucionable si me esforzaba lo suficiente. Esa creencia ten\u00eda que morir. Ten\u00eda que dejarlo ir y entreg\u00e1rselo a algo m\u00e1s grande que yo. Ahora, le entrego todo a Dios tal como lo entiendo, desde las mayores luchas, como mis finanzas, hasta las cosas m\u00e1s peque\u00f1as, como si la luz de mi habitaci\u00f3n funciona. Porque si no lo hago, todo ser\u00e1 mi problema.    <\/p>\n<p>Hago mi 50% y sigo adelante.<\/p>\n<p>Este viaje no me ense\u00f1\u00f3 a sobrevivir, sino a vivir. Es extra\u00f1o, \u00bfverdad? \u00bfC\u00f3mo pod\u00eda ser lo m\u00e1s feliz que he sido nunca durante uno de los momentos m\u00e1s dif\u00edciles de mi vida? Todo se reduce a una cosa: la esperanza. La esperanza de poder ser mejor. Un mejor hijo, t\u00edo, hermano, amigo y primo. La esperanza de poder, por fin, estar ah\u00ed para la gente que quiero, no solo en presencia, sino tambi\u00e9n en esp\u00edritu.      <\/p>\n<p>Durante mucho tiempo, luch\u00e9 por aceptar a los dem\u00e1s, a m\u00ed mismo y mis circunstancias. Pero ahora, he hecho las paces con quien soy. He dejado de intentar imponer mi voluntad a la vida y he empezado a rendirme todo lo que puedo. Acepto mis emociones, tanto negativas como positivas, y se las entrego a Dios. En lugar de perderme en un sinf\u00edn de pensamientos, me centro en mis sentimientos, porque los pensamientos se pueden cambiar, pero los sentimientos deben reconocerse.    <\/p>\n<p>Antes cre\u00eda que si arreglaba todo lo que me rodeaba (el trabajo, las relaciones, las finanzas) por fin me sentir\u00eda completo por dentro. Pero he aprendido que funciona al rev\u00e9s. Arreglar el interior es la \u00fanica manera de cambiar realmente el exterior. Solo la capacidad de sentarme con mi familia sin sentir que yo soy el problema es prueba suficiente de que me estoy curando.   <\/p>\n<p>Ya no permito que la gente me robe la paz. El \u00fanico que tiene el poder de mantenerme despierto por la noche es Dios, porque \u00c9l es quien se ocupa de todo lo dem\u00e1s. <\/p>\n<p>En muchos momentos, tem\u00ed que esta nueva versi\u00f3n de m\u00ed fuera demasiado diferente. Que me perdiera a m\u00ed mismo. Que me volviera pasivo, blando, alguien a quien no reconociera. Pero esos pensamientos ya no duran mucho porque&#8230; \u00bfa qui\u00e9n le importa? Solo hay un yo, y Dios me cre\u00f3 con un prop\u00f3sito. Esa es la \u00fanica identidad que importa.     <\/p>\n<p>Hay una estad\u00edstica que dice que solo una de cada diez personas se mantiene limpia despu\u00e9s de la rehabilitaci\u00f3n. Tal vez sea cierto, tal vez no, no lo s\u00e9. Pero no significa nada para m\u00ed. Porque solo hay un yo, y esa es la \u00fanica estad\u00edstica que importa.   <\/p>\n<p>No s\u00e9 ad\u00f3nde ir\u00e1 mi vida a partir de ahora. Todav\u00eda no he &#8220;triunfado&#8221; en nada. Pero s\u00ed s\u00e9 esto: estoy agradecido. Estoy agradecido por otra oportunidad de vivir. Y por eso, doy gracias a Dios.    <\/p>\n","protected":false},"template":"","class_list":["post-16230","story","type-story","status-publish","hentry"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/beta.aa-intergroup.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/story\/16230","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/beta.aa-intergroup.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/story"}],"about":[{"href":"https:\/\/beta.aa-intergroup.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/story"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/beta.aa-intergroup.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16230"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}